La oscuridad del cuarto con las ventanas abiertas, la cálida brisa de la playa entra convirtiendo en fantasmas a las cortinas que parecen bailar un blues muy amargo; las sombras de los autos que pasan pintan las paredes, llenándolas de habitantes. El silencio empieza a partir de la cama, ya no te siento, te empiezas a desvanecer, no siento tu ser, se callan las palabras desaparecen no vuelven nunca mas a mi. (:p)
La hora avanza y entonces ya es hora de partir, no me siento culpable siendo como somos, este tenía que ser nuestro destino, te paso la mano por el cabello alborotándolo levemente, como odiabas que te haga; ya empezará a amanecer, he pasado casi toda la noche aquí, y tu ni idea de mi presencia, siempre decías que viva como si este día fuese el último, espero que tu lo hallas hecho; el problema con esas formas de vida, es que algún día se te puede hacer realidad; todavía me imagino como hubieses sido al amanecer, me hubiese gustado saber como eres al despertar. Que linda eres, es mejor así, terminar con ese rostro, con esa mirada, con ese placer que destila tu gesto.
Cojo un pañuelo con éter, te lo dejo sobre la nariz, no te incomodas solo vuelves la cabeza, yo insisto, no te percatas y tu sueño se torna aún mas pesado; empiezo a cantarte, el inconciente escucha mejor que el conciente. Total
nunca te podría querer, nunca te necesito, nunca te necesité, nunca perdí la
razón contigo, nunca te pude querer, ni una lágrima de mis ojos por ti jamás va
a caer.
Siendo aproximadamente las 8:15 de la mañana, en circunstancias en que la doméstica del edificio, Doña Eulipia Arce Morón(63), identificada con L.E. 02987622; se aproximaba a realizar sus funciones para las que se le contrató, llámese en este caso aseo del dormitorio, del apartamento donde residía la víctima en cuestión; halló a la señorita Mia Carpio Cueces (20) tendida sobre su cama, completamente desnuda, con diferentes cortes en el cuerpo, y hallándose una herida contundente en la garganta de la víctima, la cual a primera vista fue la causal del deceso, al apersonarse el personal de criminalística, que fue de inmediato, se pudo cerciorar que no solo había sido un corte, sino, que la cabeza había sido removida y colocada nuevamente en su lugar, al igual que con los demás miembros. Ambas piernas, ambos brazos fueron removidos, y nuevamente colocados en su lugar, cosiéndolos con hilo quirúrgico como estableció el médico forense; lo que causo mucho asombro, además de la forma del asesinato, fue que alrededor de la víctima, sobre la cama, el piso y paredes; no había rastro de violencia, todo estaba muy ordenado, y lo más confuso es que no había rastro de sangre en la habitación, era como si esta hubiese sido removida antes de realizar el crimen.
Al realizar las entrevistas pertinentes con los demás inquilinos del edificio en que residía la víctima en cuestión, que al parecer vivía con sus padres quienes salieron de viaje por vacaciones, y ella estando todavía en clases de la universidad se quedó en casa; el vecino del apartamento de al frente, quien aparentemente recién se había mudado, testimonió que no conocía a la víctima del crimen en cuestión, y que la noche anterior (noche del crimen), el no se hallaba en la ciudad puesto que recién había arribado, de un viaje de negocios, a eso de las 10 a.m., hora en que se encontró con el peritaje que realizábamos en el apartamento de su vecino de al frente.
El portero del edificio donde residía la víctima en cuestión, Don Argumelindo Demetrio Saenz (58); argumentó que la noche anterior vio arribar a la víctima aproximadamente a eso de las 9 p.m., hora en que según el portero solía arribar la señorita víctima; no viendo nada sospechoso asintiendo además que no vio ingresar a nadie extraño, a los vecinos, ingresar al edificio hasta momentos de la mañana en que se apersonaron los oficiales de nuestra augusta institución, quienes llegaron casi de inmediato apenas se realizo el llamado de la doméstica antes mencionada.
Sin más novedad sino hasta que el resultado de la investigación de pruebas más contundentes, que den con el paradero del responsable del crimen, me despido no sin antes confirmarle mis deseos de mis más grandes sentimientos.
Atte.
Romualdo Ramírez Rondón
Técnico de tercera P.N.P.